MIAU, MIAU, MIAU
Los cafés para gatos están de moda en Japón. Como el nombre lo dice, se trata de cafés adonde los amantes de los gatos van a tomar lattes carísimos y a pasar un rato con un adorable grupo de mininos. En los últimos cinco años, han surgido exactamente setenta y nueve cafés de este tipo por todo Japón. Lo raro es que los gatos de los cafés no son de pedigrí, como los persas o esos a los que se les doblan las orejas; son gatos comunes de raza mixta, de los que podrías encontrar en la parte trasera de cualquier súper, gatos que, como diría Brian Setzer, se pasean por el callejón buscando pelea, maullando a la Luna en una cálida noche de verano.
EL CLIMA Y EL SUEÑO
Aquellos que son lo suficientemente viejos como para recordar los ochenta saben que, durante esa década, todo mundo se dio cuenta, de repente, de que era bisexual. Durante los noventa, nos diagnosticamos bipolares y nos recetamos cocaína. Después, a partir de 2000, todos sufrimos una histeria colectiva de la introspección y tuvimos una orgía de realidad. Al principio, adoré todo eso. Yo y todo mundo pensábamos que nuestra vida era superinteresante. A continuación, vino mi resaca de realidad. Me harté de los programas de televisión, las complicaciones de automedicarse, la terapia de grupo, las memorias, lo emo y… francamente… la raza humana. ¿No te tiene harto a ti también?










